Barcelona: el broche de oro de nuestro viaje familiar
El último destino del EuroTrip familiar 2022: cuatro días en la ciudad de Gaudí
Primeras horas en Barcelona: Montjuïc y sus vistas
Barcelona era el destino que marcaría el final de nuestra aventura por Europa, una ciudad que llevaba años soñando conocer. Desde Sevilla tomamos el AVE (tren de alta velocidad) hasta Madrid y luego otro AVE rumbo a la vibrante capital catalana. En poco más de cinco horas estábamos instalados en nuestro alojamiento, listos para explorar.
AVE a 300 km/h. La forma más cómoda de cruzar España de punta a punta.
Después de dejar rápidamente el equipaje, nos dirigimos a Montjuïc. Visitamos el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y sus escalinatas, y planeábamos ver el espectáculo de luces de la Fuente Mágica. Sin embargo, al ser lunes, el show no estaba disponible, así que improvisamos y exploramos el centro comercial Arenas de Barcelona: una antigua plaza de toros con una terraza espectacular que ofrece vistas de 360° sobre la ciudad.
Historia, cultura y playa en La Barceloneta
La jornada comenzó con un Free Tour desde la Plaza Cataluña. Nuestra guía argentina nos llevó por los barrios Gótico y El Born, sumergiéndonos en la historia y arquitectura de la ciudad. Después, caminamos hasta los Paseos Lluís Companys y San Juan, donde está ubicado el majestuoso Arco de Triunfo, y almorzamos unas ensaladas que nos habíamos llevado.
Posteriormente nos dirigimos a La Rambla y al Mercado de la Boquería, famoso por la cantidad y calidad de alimentos frescos, aunque lo abandonamos rápidamente debido a la multitud de gente que había. Por la tarde, fuimos a la playa de La Barceloneta. El calor y la humedad del día hicieron que un rato en el mar fuera más que necesario.
El Mediterráneo en La Barceloneta. Después de días de Free Tour y caminatas, el agua estaba más que merecida.
Al final de la jornada visitamos la Basílica de Santa María del Mar, conocida como la Catedral del Mar —construida a pulmón por la comunidad portuaria en el siglo XIV—, y terminamos el día recorriendo el centro y haciendo algunas compras.
Santa María del Mar. Un gótico sobrio y poderoso, construido por el pueblo del Born hace 700 años.
Un sueño cumplido: la Sagrada Familia y Park Güell
El miércoles comenzó con uno de los momentos más esperados del viaje: la visita a la Sagrada Familia. Desde el instante en que la vi al salir del metro, quedé completamente asombrado. Esta obra maestra de Gaudí es indescriptible, y cada rincón me dejó sin palabras. Recomiendo a cualquiera que pueda, visitar este lugar al menos una vez en la vida.
Los vitrales de la Sagrada Familia. La luz entra y transforma todo en algo que parece de otro mundo.
Tras un almuerzo en el parque frente a la basílica, tomamos el metro hacia el Park Güell, situado en una colina. Aunque la subida puede ser intensa, algunas escaleras mecánicas facilitan el acceso. El parque es un universo lleno de arte: desde la Sala de las Cien Columnas hasta el Pórtico de la Lavandera, que parece una ola esculpida en piedra.
Barcelona desde Park Güell. La ciudad entera a los pies, con el Mediterráneo al fondo.
Por la noche, volvimos a Montjuïc para el espectáculo de luces y música de la Fuente Mágica, previo paseo por el parque olímpico de los Juegos de 1992. A pesar de que el show es impresionante, se me hizo muy largo y no pude disfrutarlo plenamente porque me sentía mal tras un día agotador bajo el sol. Llegué al alojamiento y me tiré en la cama así como estaba, y recién me desperté al día siguiente.
El cierre de nuestra aventura europea
Nuestro último día en Barcelona y en Europa comenzó con compras finales en el centro. También realizamos los trámites del Tax Free y almorzamos en Pans sobre La Rambla. Por la tarde, hicimos un Free Tour sobre el modernismo, recorriendo las joyas arquitectónicas del Paseo de Gracia: la Casa Batlló y La Pedrera, dos obras maestras de Gaudí.
La Pedrera en el Paseo de Gracia. Una fachada que parece estar viva, en constante movimiento.
Con esto, llegó el momento de despedirnos. Tomamos dos buses hasta el Aeropuerto El Prat, sellamos los tickets en las máquinas DIVA para el Tax Free y pasamos un rato en el salón VIP donde pudimos cenar antes de abordar nuestro vuelo. A las 01:40, partimos rumbo a Argentina, y casi 13 horas después aterrizamos en casa, donde mi papá, fiel como siempre, nos esperaba para llevarnos.
Este viaje fue, sin dudas, un sueño hecho realidad. No tuvimos contratiempos, los destinos elegidos superaron nuestras expectativas, y los cuatro siempre estuvimos de acuerdo en qué queríamos hacer. Espero que este sea el primero de muchos viajes familiares a Europa.