Zaanse Schans: molinos, quesos y zuecos
La fila de molinos verdes de Zaanse Schans — la postal más clásica de los Países Bajos.
Llegó nuestro último día en los Países Bajos y, como no podía ser de otra manera, madrugamos otra vez.
Esta vez nuestro destino era Zaanse Schans, un pequeño pueblo ubicado cerca de Ámsterdam y famoso por sus tradicionales molinos de viento. Y acá sí que sentimos que estábamos dentro de una postal de los Países Bajos.
Quesos, zuecos y molinos
Visitamos una fábrica de quesos donde pudimos conocer un poco sobre la elaboración de estos productos tan típicos del país. Después fuimos a una fábrica de zuecos de madera. Sí, esos famosos zapatos de madera que todos asociamos con Holanda.
También hay un pequeño sector con animales de granja, ideal para los más chicos (y para cualquiera que quiera sacarse una foto con una cabra).
Pero el plato fuerte todavía estaba por venir.
Los molinos de viento
Ver los molinos funcionando es realmente espectacular. Algunos todavía se utilizan para distintas actividades y se puede observar cómo trabajan sus enormes aspas.
El paisaje es precioso: molinos tradicionales, casas de madera, canales y muchísimo verde. Es probablemente una de las imágenes que más representa a los Países Bajos.
Izq: uno de los molinos reflejado en el canal · Der: uno de los molinos todavía en funcionamiento.
Utrecht quedó para otra oportunidad
Nuestra idea original era después ir hasta Utrecht. Pero cuando vimos la hora… empezamos a hacer cuentas.
Ya era más del mediodía y teníamos aproximadamente una hora de viaje. Además, el tren nos costaba más de €50 por persona de ida y otros €50 de vuelta.
Hicimos números, nos miramos y dijimos: Utrecht queda para la próxima.
A veces querer hacer demasiado en un viaje termina haciendo que no disfrutes nada.
Y creo que fue una buena decisión. Así que volvimos a Ámsterdam para completar algunos lugares que todavía teníamos pendientes: la biblioteca, el templo budista, el Begijnhof y, por supuesto, algo de chocolate antes de despedirnos de los Países Bajos. Esa parte final del viaje la contamos en el artículo de Ámsterdam.