Bahamas: entre la historia de Nassau y las aguas turquesas de CocoCay
El mar de Bahamas: uno de esos azules que parecen retocados y, sin embargo, son completamente reales.
Después de un día completo disfrutando del crucero, llegó el momento de conocer por fin Bahamas.
Hasta ese momento el viaje había sido toda una novedad: nuestro primer crucero, la vida a bordo, los espectáculos y la sensación de estar navegando por el Caribe. Pero ahora llegaba el turno de descubrir los destinos que habían motivado toda esta aventura. La primera escala sería Nassau, la capital del país.
Llegando a Nassau
Esa mañana amanecimos con la imagen del crucero entrando lentamente al puerto. Desde la cubierta se veía una ciudad muy distinta a las que habíamos recorrido durante nuestro viaje por Estados Unidos. Edificios de colores, embarcaciones de todos los tamaños y el intenso azul del mar nos daban la bienvenida a Bahamas.
Habíamos contratado previamente una excursión privada con Marvelous Tours, cuyos guías nos esperaban apenas descendimos del barco. La elección resultó ser un acierto. Al tratarse de un grupo reducido pudimos recorrer la isla con mucha tranquilidad y conocer lugares a los que probablemente no hubiéramos llegado por nuestra cuenta.
Un museo... debajo del agua
Nuestra primera parada fue el Parque Nacional Clifton Heritage, ubicado sobre la costa oeste de New Providence. Allí nos equipamos para hacer snorkel en una zona realmente diferente.
Además de peces tropicales, corales y una gran variedad de flora marina, bajo el agua aparecían enormes esculturas que parecían surgir del fondo del mar. Era la primera vez que veía algo así.
Las obras pertenecen al artista británico Jason deCaires Taylor, reconocido mundialmente por crear museos submarinos que, además de su valor artístico, terminan convirtiéndose en arrecifes artificiales donde se desarrolla nueva vida marina.
Mientras recorríamos las esculturas, los integrantes de Marvelous Tours iban registrando toda la experiencia con una cámara GoPro. Días después nos enviaron las fotos y los videos por WhatsApp, un recuerdo que todavía conservamos.
Recorriendo la isla
Después del snorkel continuamos el recorrido por distintos sectores de Nassau. Uno de los lugares que más me llamó la atención fue una exclusiva zona residencial de la isla, donde viven empresarios, celebridades y algunas de las familias más adineradas del Caribe. Calles impecables, mansiones enormes, clubes privados y campos de golf forman parte del paisaje de ese sector.
Pero hubo otro detalle que despertó inmediatamente nuestra curiosidad: en las calles circulaban autos con el volante a la izquierda y otros con el volante a la derecha.
La explicación es sencilla, aunque para nosotros resultaba muy llamativa: muchos vehículos llegan importados desde Estados Unidos, mientras que otros provienen de Japón. Sin embargo, en Bahamas se conduce por la izquierda, una herencia británica que obliga a prestar mucha atención, especialmente en las rotondas.
La impresionante Escalera de la Reina
Después de despedirnos de nuestros guías volvimos caminando hacia el centro histórico. La zona cercana al puerto está repleta de joyerías y tiendas orientadas a los pasajeros de los cruceros, por lo que seguimos avanzando hasta llegar a uno de los lugares históricos más importantes de Nassau: la Queen's Staircase, o Escalera de la Reina.
A simple vista puede parecer una escalera más, pero su historia es realmente impactante. Entre 1793 y 1794, alrededor de 600 personas esclavizadas excavaron manualmente un enorme cañón sobre una pared de piedra caliza para construir los 66 escalones que hoy forman este monumento.
Pensar que toda esa obra fue realizada únicamente con herramientas de mano hace que uno la observe con otros ojos. Actualmente, enormes paredes de roca cubiertas de vegetación tropical rodean toda la escalera y generan un ambiente fresco y muy agradable. Mientras la recorríamos vimos incluso una pareja realizando una sesión de fotos de casamiento, algo que demuestra lo pintoresco del lugar.
Como no podía ser de otra manera, subimos los históricos 66 escalones hasta llegar al Fuerte Fincastle, desde donde se obtiene una linda vista de la ciudad y del puerto.
Después de varias horas recorriendo Nassau llegó el momento de regresar al crucero. Pero todavía quedaba una escala más. Y sería, para mí, la más linda de todo el viaje.
CocoCay: un pequeño paraíso en el Caribe
A la mañana siguiente abrimos la cortina del camarote y apareció una imagen difícil de olvidar. El barco se acercaba lentamente a CocoCay, la isla privada de Royal Caribbean.
Lo primero que llamó mi atención fue el color del agua. Había visto playas hermosas en otros viajes, pero nunca un mar con semejante combinación de tonos turquesa y celeste. Era uno de esos paisajes que parecen retocados digitalmente y, sin embargo, son completamente reales.
Una vez que desembarcamos vimos cómo el personal del crucero comenzaba a preparar enormes sectores de comida para todos los pasajeros que pasarían el día en la isla. Nosotros preferimos alejarnos un poco y caminar hasta encontrar un rincón tranquilo.
Como el viento era bastante fuerte, las sombrillas no eran una buena opción. Finalmente encontramos unas hamacas bajo un gran árbol y ese terminó siendo nuestro lugar durante casi toda la jornada.
Un día para disfrutar sin apuros
CocoCay invita justamente a eso. No hay grandes recorridos históricos ni excursiones largas. El verdadero atractivo consiste en relajarse. Alternamos entre caminatas por la playa, baños en un agua increíblemente transparente y algunos partidos improvisados de básquet.
Justamente durante uno de esos partidos ocurrió la única anécdota negativa del día. En una jugada desafortunada, Agustín golpeó accidentalmente a Dani y le provocó un sangrado de nariz que, por suerte, no pasó de un susto. Al poco tiempo ya estaba completamente recuperada y seguimos disfrutando de la playa.
Mientras recorríamos la isla observamos una enorme obra en construcción. En ese momento parecía un gigantesco parque acuático que todavía estaba lejos de terminarse. Con el paso de los años terminaría convirtiéndose en Perfect Day at CocoCay, uno de los complejos recreativos más famosos de Royal Caribbean.
Un destino que superó nuestras expectativas
Cuando el sol comenzaba a bajar llegó la hora de regresar al barco. Mirando hacia la isla entendí por qué tanta gente elige hacer un crucero por el Caribe.
En apenas unos días habíamos recorrido lugares completamente diferentes entre sí. Nassau nos regaló historia, cultura y paisajes urbanos. CocoCay, en cambio, fue simplemente un día de playa casi perfecto, con un mar de esos que uno recuerda durante muchos años.
Sin dudas, Bahamas terminó siendo mucho más de lo que imaginábamos cuando comenzamos a planificar aquel viaje.