San Agustín: la ciudad que más me sorprendió en Florida
De todos los lugares que conocí durante este viaje, hay uno que todavía ocupa un lugar especial en mi memoria: San Agustín.
Ubicada a unos 90 kilómetros al norte de Daytona Beach, esta ciudad posee una personalidad completamente distinta a cualquier otro destino de Florida. Mientras Miami mira hacia el futuro con sus rascacielos y grandes avenidas, San Agustín parece haber decidido conservar intacta buena parte de su pasado.
La playa y una charla inesperada
Nuestra visita comenzó en Saint Augustine Beach, una enorme playa ubicada junto al Anastasia State Park. Era una mañana tranquila, con poca gente y mucho espacio para caminar. Recorrimos un largo muelle de madera observando pescadores y disfrutando de las vistas hacia el océano. También vimos ahí una colorida feria de venta de frutas y verduras que me llamó mucho la atención.
Durante ese paseo conocimos a un vecino local —John Smith— con quien terminamos conversando bastante tiempo sobre la historia reciente de la ciudad y algunos aspectos sociales que marcaron a la región durante décadas: racismo, exclusión hacia la población afroamericana, una presencia fuerte del Ku Klux Klan entre otras cosas. Son esas charlas inesperadas las que muchas veces enriquecen un viaje mucho más que cualquier excursión organizada.
El Bridge of Lions y el casco histórico
Después de la playa cruzamos el Río Matanzas por el Bridge of Lions y llegamos al centro histórico. Dejamos el auto cerca de la oficina de turismo —que tiene un cementerio a pocos metros, primera vez que veo algo así— y empezamos a caminar.
Apenas atravesamos las antiguas puertas de entrada de la ciudad sentí que estaba viajando varios siglos hacia atrás. Las calles adoquinadas, las construcciones coloniales y la arquitectura perfectamente conservada generan una atmósfera muy particular.
Caminar por la Saint George Street es como remontarse un par de siglos atrás. Todas las construcciones son tipo coloniales y muchas siguen siendo de madera. Todo luce impecablemente cuidado.
La famosa Saint George Street fue uno de los puntos que más disfruté. Allí se suceden tiendas, restaurantes, bares y pequeños rincones llenos de historia. Inclusive encontramos un arca en la cual nos metimos a una calle llena de artesanos. Todo luce impecablemente cuidado y cada cuadra invita a seguir caminando.
La Plaza de la Constitución y los monumentos históricos
Continuamos recorriendo algunos de los principales atractivos históricos. Pasamos por la Plaza de la Constitución, considerada la plaza pública más antigua de Estados Unidos, que cuenta con 4 cañones originales del Castillo de San Marcos, una estatua del explorador Ponce de León y un obelisco que conmemora la constitución española de 1812.
Siguiendo el recorrido vimos edificios emblemáticos como la antigua casa del Gobernador (hoy museo y centro cultural), la Catedral Basílica —la iglesia cristiana más antigua de EE.UU., con la campana más antigua del país en su campanario—, el Lightner Museum y el imponente Flagler College. Cada uno de estos lugares tiene una historia que se podría explorar durante días.
El almuerzo en The Gourmet Hut y el Castillo de San Marcos
Ya cansados de tanto trajín paramos en The Gourmet Hut a almorzar un poco de comida con cerveza tirada y seguimos viaje hasta el Castillo de San Marcos.
Construido en 1672 sobre la Bahía de Las Matanzas para proteger a la ciudad del asedio de los ingleses, hoy es un monumento nacional. Sus murallas, cañones y vistas hacia la bahía permiten imaginar cómo era la vida en esta región varios siglos atrás. Es de esas construcciones que te hacen sentir muy pequeño frente a la historia.
Cuando el día comenzaba a terminar hicimos una última parada en la Fuente de los Caños de San Francisco antes de regresar a Daytona Beach.
La ciudad que más me sorprendió
San Agustín fue probablemente la ciudad que más me sorprendió durante todo el recorrido por Florida. Sus jardines, edificios históricos, calles coloniales y su atmósfera tranquila la convierten en un destino completamente distinto al resto del estado.
Si alguna vez vuelvo a Florida, sin dudas será uno de los lugares que volveré a visitar.