Madrid: El Gran Final de un Viaje Soñado 🇪🇸✨
La recta final del EuroTrip 2025: basket, el Retiro bajo un cielo perfecto y una noche sin llaves
Después de recorrer varios destinos — incluyendo Mallorca —, volvimos a Madrid para cerrar el EuroTrip. La ciudad que había sido el punto de partida se convertía ahora en el punto final. Y Madrid, fiel a su estilo, tenía guardadas un par de sorpresas más.
🏨 El alojamiento (Sinceridad ante todo)
Siendo honestos: tuvimos la habitación más chiquita de todo el viaje. Sin dudas, el peor alojamiento en cuanto a espacio. Pero tenía un punto a favor imbatible: la ubicación, a solo una cuadra de la Gran Vía. Como solo íbamos a dormir y pasar las horas libres entre actividades, nos sirvió perfecto. Todo Madrid quedaba a un paso.
🛍️ De compras y Champions de Basket
La primera tarde la dedicamos a recorrer negocios y hacer compras. El centro de Madrid es un circuito completo para el que le gusta buscar ropa y marcas: Uniqlo, North Face, El Corte Inglés, tiendas de todo tipo en pocos metros.
A la noche fuimos a ver la Champions de Basket, donde el Real Madrid se enfrentaba al Bayern Múnich. El partido tenía un condimento especial para nosotros: en la cancha estaban Facu Campazzo y Gabi Deck, dos argentinos jugando en el equipo más ganador del básquet europeo. Ver a compatriotas en ese escenario tiene otra emoción.
El WiZink Center lleno, la camiseta blanca por todos lados y los argentinos gritando los puntos de Facu. Esas noches no se planifican, simplemente pasan.
El cierre de la noche fue en los 100 Montaditos. Sí, cerramos una velada de Champions de basket europea yendo a una cadena de sandwichitos. No hay nada que agregar. Simplemente fue perfecto.
🌳 El Retiro y los iconos de Madrid
El último día amaneció con un regalo inesperado: cielo completamente celeste, sin una nube, y una temperatura ideal para caminar. Después de tantos días de lluvia en distintas ciudades del viaje, Madrid nos regaló ese día perfecto justo al final.
Arrancamos por la Plaza de Cibeles y la Puerta de Alcalá, dos iconos que te recuerdan por qué Madrid es Madrid. Imponentes, fotografiables desde cualquier ángulo, con ese aire de ciudad que sabe lo que es.
Después entramos al Parque del Retiro. Y ahí el viaje cambió de ritmo. No había urgencia, no había siguiente destino que atrapar. Caminamos tranquilos, charlamos, nos sentamos un rato. Esas conversaciones de padre e hijo que solo pasan cuando estás lejos de todo y el mundo se reduce a ese momento. Compañeros de viaje en el sentido más real de la palabra.
🧾 El laberinto del Tax Refund
Almorzamos con Tiago, un amigo de Agus, y después arrancamos con el trámite que ningún viajero le escapa si compró algo en Europa: la devolución del IVA (VAT Refund).
El proceso tiene su misterio. Primero hay que volver a pasar por los negocios donde compraste — en nuestro caso Uniqlo, North Face y El Corte Inglés — para que te sellen los tickets de compra. Suena simple, pero cuando tenés poco tiempo y el centro de Madrid de por medio, se convierte en un pequeño rally urbano.
La validación final la hicimos en el El Corte Inglés frente a la Puerta del Sol. Esperamos algo más de media hora para que nos atendieran, con la adrenalina de la lista mental: ¿tenemos todos los tickets? ¿están todos sellados? ¿falta alguno? Al final salió bien, pero es de esos trámites que te hacen valorar la simplicidad.
🍕 La pizzería, las llaves y la señora que me habló en inglés
Para la última cena elegimos la Pizzería El Vesuvio. Una noche tranquila, sin apuro, saboreando el cierre de un viaje que había sido todo lo que esperábamos y más.
Y entonces llegó la anécdota final — porque un viaje de Colo Viajero no puede terminar sin una. Al volver al alojamiento, Agus no encontraba las llaves. Las buscamos en los bolsillos, en la mochila, en todos lados. Nada. El único lugar donde podían estar era en la pizzería.
Tuvimos que desandar el camino caminando hasta El Vesuvio. Y ahí, cuando preguntamos, una señora nos indicó que las llaves estaban en manos del personal del local — y me lo dijo en inglés, convencida de que yo era escocés. No supe si reírme o tomarme el pelo a mí mismo. Susto pasajero, llaves recuperadas, anécdota garantizada.
✈️ A las 5 AM, rumbo a Buenos Aires
El despertador sonó a las 4 de la madrugada. A las 5 AM tomamos el bus al aeropuerto. Llegamos con tiempo suficiente para aprovechar el VIP Lounge: desayuno tranquilo, sin apuro, como corresponde cerrar un viaje así.
Después, el vuelo de 12 horas que nos devolvería a Buenos Aires. Doce horas para procesar todo lo vivido.
Doce horas de vuelo, el aeropuerto en Buenos Aires y la sensación rara de que todo pasó demasiado rápido. Pero también la certeza de que lo vivimos al máximo. Un viaje de padre e hijo que ya es parte de los que no se olvidan.